#26: El país startup

“Most people talk, we do things. They plan, we achieve. They hesitate, we move ahead. We are living proof that human beings have the courage and commitment to transform a dream into reality; there is nothing that can stop them. Dubai is a living example of that.” — Jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, Vicepresidente y Primer Ministro de los Emiratos Árabes Unidos y Gobernador de Dubai

Las noticias que nos llegan de Oriente Medio están casi siempre vinculadas a petróleo, desierto, guerras, terrorismo y estados fallidos. Y puede que esa sea la triste realidad de muchos países de la zona. Sin embargo, rara vez oímos hablar de los increíbles logros que un pequeño país de la zona ha conseguido en sus menos de cincuenta años de historia.

Ese país son los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Su éxito es una muestra de lo que el ser humano puede conseguir cuando se fija metas ambiciosas y actúa con ciertos grados de libertad bajo un liderazgo visionario, algo que parece que se nos ha olvidado en occidente.

Es una historia de esperanza y de inspiración para la región y para el mundo que merece la pena ser contada. 

“We are in the business of creating hope.” — Mohammed Al Gergawi, Ministro de Presidencia y del Futuro de los EAU

Los Emiratos Árabes Unidos fueron fundados en 1971, tras un periodo de ocupación británica. Es una federación de siete pequeños estados, entre los que destacan Abu Dabi, su capital, que concentra la mayor parte del territorio, población y reservas de petróleo, y Dubái, la ciudad más grande e internacional. Como escuché decir a alguien esta semana Abu Dabi es su Texas, con un Washington D.C. dentro, y Dubái es su Nueva York. 

Antes de que se descubrieran sus inmensas reservas de gas y petróleo en los años sesenta, la población local era pobre y se dedicaba principalmente a la recolección de perlas, a la pesca y al comercio. El petróleo lo cambió todo y les dio una riqueza inmensa que, a diferencia de otros, han sabido transformar no sólo en unas infraestructuras físicas increíbles, sino también en una magnífica plataforma lógica para los negocios, que ha logrado atraer grandes cantidades de inversión y talento extranjeros. Me llamó la atención lo siguiente:

  • Un dominio excelente del inglés por parte de casi toda la población

  • Un marco fiscal extraordinariamente atractivo en el que ni las empresas ni los trabajadores pagan apenas impuestos

  • Cuantiosísimas subvenciones para las empresas que se establezcan en el país y contraten a personal nacional y extranjero

  • Elevadísima seguridad personal, con un índice de criminalidad muy bajo

  • Un marco jurídico muy business friendly que se trata de adaptar continuamente a los retos y requerimientos de los nuevos tiempos

A pesar de que tanto los líderes del país como el 80% de la población profesan la religión musulmana, hay plena libertad de culto y existen numerosos templos de otras religiones por todo el país. Al igual que ocurrió en Andalucía o Bagdad en otras épocas, la tolerancia, la diversidad y la convivencia en paz de diferentes culturas ha sido un gran caldo de cultivo para desencadenar el potencial creativo del ser humano. 

Los EAU no son sólo un país maravillosamente moderno en el que las cosas funcionan muy bien. En un brevísimo periodo de tiempo se han convertido en un país de récords:

  • Es el país del mundo con la tasa de inmigración neta más alta. El algo menos de millón y medio de emiratíes que hay supone aproximadamente el 20% de la población total, en la que abundan las personas provenientes de otros países, principalmente otros países asiáticos como India y Pakistán. 

  • Dubái tiene el mayor aeropuerto del mundo, el DBX

  • Tienen el mayor puerto marítimo del mundo

  • Es un país donde el 70% de las personas que estudian una carrera universitaria son mujeres, más que en cualquier otro país

  • Es el país que aloja el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, con más de 850 metros de alturas (unos 160 pisos)

  • Cuentan con una de las principales fuerzas aéreas de la zona, solo por detrás de la de Israel. Aunque no pertenecen a la OTAN, son aliados de Occidente y participan en operaciones militares en la zona

  • La administración de Dubai va a ser 100% digital (sin papel) para 2021, pudiendo realizarse cualquier trámite con la administración a través de la app Dubai Now

A pesar de todos estos avances extraordinarios y de un evidente exceso de oferta en el mercado inmobiliario que seguramente va a crear algún problema en el corto plazo, es un país en el que todavía se siente esa maravillosa sensación de que queda casi todo por hacer, especialmente en el ámbito digital, área en la cual el gobierno va a echar el resto en los próximos años, a sabiendas de que la economía del petróleo está tocando a su fin y va dar paso a la economía del conocimiento.

Como ejemplo de lo que digo, mi compañero de Kauffman Fellows Dany Farha, partner en BECO Capital, unos de los principales fondos en la zona y anfitrión estos días, nos contaba que su primer fondo, con tan solo cincuenta millones de dólares de tamaño, había invertido en empresas que habían creado más de once mil puestos de trabajo y habían atraído más de mil millones de dólares de inversión adicional. La oportunidad existe y es real.

Obviamente, no todo es del color de rosa, pues los EAU es un país pequeño con menos de nueve millones de habitantes, así que cualquier empresa que quiera alcanzar un tamaño venture scale aquí tiene que pensar como mínimo a nivel regional, lo cual no está exento de problemas, debido a la fragmentación que existe entre los veintidós países que conforman la región MENA (Middle East and North Africa), como nos contaban los fundadores de Careem, vendida recientemente a Uber por 3.400 millones de dólares, o de Aramex, compañía púbica valorada en varios miles de millones de dólares. En la región, Arabia Saudí con sus más de treinta millones de habitantes es sin duda el mercado más codiciado. Como todos sabemos, su régimen es mucho más conservador y menos abierto que el de los EUA, aunque la gente de la zona nos ha contado que esto está cambiando bastante deprisa, además de contar con una población joven con alto poder adquisitivo ávida de disponer de nuevos productos y servicios digitales. 

Sin duda, lo más chocante a ojos de un occidental es que la forma de gobierno de los EUA es una monarquía autoritaria. La familia real es la dueña del territorio y controla por completo el Estado, eligiendo tanto al gobierno como a los jueces. En su día se acordó que la presidencia del país estuviese siempre en manos del Emir de Abu Dabi, mientras que el Emir de Dubái sería el vicepresidente, primer ministro y gobernador de la ciudad. La buena fortuna quiso que en el momento que se descubrió el petróleo, el poder estuviese en manos de unos líderes que demostraron ser extremadamente ambiciosos, visionarios, benevolentes y efectivos, al igual que los que les han seguido y a diferencia de sus vecinos o de sus propios familiares, quienes estuvieron bastante entretenidos matándose los unos a los otros pocos años atrás. La historia de los EAU sería seguramente otra de haber caído la moneda de otro lado, lo cual nos recuerda una vez más el indispensable rol que juega la suerte en cualquier empresa humana. Esta forma de gobierno, que combina un gobierno no democrático con una economía de mercado, recuerda a las de otros lugares como China o Singapur y que tan extraordinarios resultados económicos han producido y están produciendo. Más que países, son empresas y si no mirad el libro que nos regalaron:

Muy lejos de querer alabar a este tipo de regímenes, cuyas desventajas son obvias, creo que es de justicia destacar al menos una de sus bondades, pues nada en la vida es blanco o negro: su capacidad de planificar y ejecutar pensando en el largo plazo. Uno de los ministros nos contaba esta semana que el gobierno está ahora mismo trabajando en el plan estratégico para 2071, es decir, en cuáles son las metas del país para los siguientes cincuenta años y qué deberían hacer para llegar allí. No está mal si lo comparamos con nuestros políticos, tan entretenidos en encontrar la siguiente memez que les permita agitar las emociones de los votantes para ganar las próximas elecciones dentro de cuatro años. 

Dicho lo cual, no tengo ni idea de cómo funciona su sistema educativo, ni sanitario, ni de pensiones, ni si la justicia funciona correctamente, ni si los derechos fundamentales de los colectivos minoritarios, especialmente de los más desfavorecidos, son respetados al nivel que se debiera. Probablemente no. Lo único que sé es que hay millones de personas que han ido voluntariamente al país con la esperanza de labrarse un futuro mejor que el que tenían en su país de origen y que muchos de ellos lo han conseguido. Seguro que lo que han construido no es perfecto y es nuestro deber mantener siempre un espíritu crítico. Eso no quita para que digamos también que lo conseguido es digno de respeto y admiración, más aún considerando el cuándo y el dónde.

Soy muy consciente de que parte de lo que digo puede ser incorrecto o de que puedo estar pecando de entusiasmo por haber vivido allí unas experiencias maravillosas durante los últimos días. No me olvido de que lo observo desde una posición de privilegio. Pero me parece de justicia dar algo de crédito a aquellos que han creado un oasis de paz, prosperidad y tolerancia en medio de un desierto de guerra y miseria y cuya misión es la de servir de inspiración a otros, mostrando aquello de lo que es capaz el ser humano cuando se marca metas ambiciosas y combina liderazgo, ambición, recursos y libertad a partes casi iguales.


Soy Samuel Gil, Partner en JME Ventures. Estás leyendo Suma Positiva, mi publicación semanal sobre startups, tecnología, innovación e inversión.